
El cordón hidroexpansivo: clave para la estanqueidad en estructuras de hormigón
En el complejo mundo de la construcción, uno de los retos más persistentes es asegurar la impermeabilidad de las estructuras enterradas. Los sótanos, depósitos, túneles, cimentaciones y otras infraestructuras sometidas a presión hidrostática o en contacto permanente con humedad requieren soluciones eficaces para garantizar su durabilidad. Entre las tecnologías más utilizadas con este propósito, el cordón hidroexpansivo se ha consolidado como un sistema de referencia.
El cordón hidroexpansivo es un perfil de material flexible, generalmente compuesto por bentonita, caucho sintético o polímeros especiales, que tiene la capacidad de expandirse al entrar en contacto con el agua. Esta propiedad permite sellar juntas de hormigonado, pasos de instalaciones o encuentros estructurales, formando una barrera activa contra las filtraciones.
La lógica de su funcionamiento es simple y eficaz: cuando se coloca en una junta entre elementos de hormigón, permanece inerte hasta que detecta la presencia de humedad. En ese momento, comienza a absorber agua y a aumentar su volumen, rellenando huecos y bloqueando cualquier posible vía de entrada.
El cordón hidroexpansivo es comúnmente utilizado en:
Su uso no solo es frecuente en edificaciones residenciales, sino también en grandes obras de infraestructura, como plantas depuradoras, estaciones de metro o túneles viarios, donde las condiciones de humedad y presión son extremas.
Ventajas frente a otros sistemas
Frente a soluciones tradicionales como las bandas de PVC o las membranas impermeabilizantes, el cordón hidroexpansivo ofrece una serie de beneficios técnicos:
Además, en situaciones donde existen microfisuras o pequeños movimientos estructurales, el cordón tiene capacidad de “autorresellado”, adaptándose a las nuevas condiciones del entorno.
Claves para una instalación eficaz
Aunque se trata de un sistema eficaz, su rendimiento depende en gran medida de una correcta ejecución en obra. Es fundamental:
Una mala instalación, o el uso de un modelo inadecuado para las condiciones del proyecto, puede comprometer la estanqueidad deseada.
Presente y futuro de la impermeabilización estructural
La creciente exigencia normativa en materia de estanqueidad y sostenibilidad está impulsando el uso de soluciones inteligentes como los cordones hidroexpansivos. La eficiencia en la colocación, su compatibilidad con distintos sistemas constructivos y su bajo impacto ambiental los posicionan como una herramienta clave en la arquitectura moderna.
En definitiva, el cordón hidroexpansivo se ha ganado un lugar destacado entre los materiales técnicos para la impermeabilización estructural. Su correcto uso puede marcar la diferencia entre una estructura protegida y una intervención costosa por filtraciones futuras. En un sector donde la fiabilidad es esencial, apostar por soluciones activas es, sin duda, una decisión inteligente.
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